Este mes estoy participando en una formación en Toledo para jóvenes desempleados que Caja Rural Castilla La Mancha y el Fondo Social Europeo patrocinan y promocionan, e impartida por ESIC-ICEMD. Una formación puramente orientada a la gestión digital de las empresas, y a la estrategia customer centric.

Pero la idea de este post no es centrarme en qué temática se imparte o en qué escuela de negocios, sino en los alumnos que me he encontrado.

Es verdad que cuando nos llaman a una formación para jóvenes (y desempleados), la primera reacción en buffff a ver que me encuentro y prejuzgamos un bajo nivel de conocimientos, una actitud muy mejorable, y una sesión de tira y afloja con el aula despistada y distraída (esto es pura autocrítica). Pero lo que me encontré allí me ha hecho cambiar de opinión, me ha ilusionado, así como mis expectativas sobre la generación que va detrás de nosotros.

Me he encontrado con un grupo de chicos preparados, con una potente base de conocimientos, con sentido común (importante), conscientes de las dificultades en la búsqueda de empleo a las que se enfrentan.

Las noticias que leemos estos días son desalentadoras (desde mi punto de vista, claro), ya que aunque la bajada de paro interanual es significativa, la productividad, sueldos y calidad del contrato no la acompañan.

Hace unos días, en una charla en un master impartido en el ICEX alguno de los participantes abogaba por una probable eliminación del contrato indefinido hacia un modelo de freelance, autónomos que hacen bien un trabajo, y lo desarrollan para cualquier pagador. Trabajo por objetivos, proyectos, por horas…

Ahora bien, otro de los datos que han sobresalido, y aquí comparo con el alumnado del curso de Toledo, es que hay en torno a 100.000 puestos en España sin cubrirse, según la CEOE, que impacta a la tecnología, lo digital, la cualificación del empleado y el talento que las universidades, con planes de estudios del siglo pasado, siguen permitiendo.

Mientras sigamos dependiendo de anecas, de obligación de doctores en la formación, de planes de estudio que tardan meses o años en aprobarse, y de la falta de reciclaje del profesorado… no obtendremos generaciones preparadas, listas para enfrenarse a empleos que cambian cada medio año, a tecnologías que vienen y van. No vivimos en el empleo de nuestros padres que se jubilaban en la única empresa que les contrataba, ni nos podemos convertir en una nación de servicios con el talento saliendo al extranjero.

Menos mal que nos quedan jóvenes con ganas…

Alejandro L. Riobóo

Alejandro L. Riobóo

Consultor y formador digital, Socio Director en Winterad
Alejandro L. Riobóo

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